STORIES BEHIND MY PAINTINGS

ACÚSTICA / ACOUSTIC


Regresaba a San Miguel luego de un largo viaje de 22 días por todo el sureste de México que había iniciado un 26  de diciembre de 2018.


Mi viaje estaba contemplado para seguir una ruta aproximada que partía de Ciudad de México para llegar como único destino seguro a Oaxaca y Chiapas. 


Deben saber que a mi siempre me ha gustado viajar sin plan definido, ya sea los días que durará o los cambios que podría encontrar en mi camino. Siempre me ha gustado ser así y tal ves fue cuando empecé a viajar que comprendí que parte de un viaje es enfrentarte a todo lo que no está previsto.


En este caso un amigo era mi cómplice de aventura y todo ocurriría en un coche, que nos llevaría a cada destino a través de kilómetros y kilómetros de distancia. 


La ruta desconocida para ambos iba a ser dirigida por nuestra intuición y un impulso de búsqueda.
No teníamos una fecha de regreso así que lo que podía ser una semana podría alargarse según nuestros presupuestos y habilidades de supervivencia. 


Ese viaje en mi caso personal tenía como fin disfrutar de una etapa como artista desde una etapa de independencia  muy profunda. 


El viaje se prolongaría sin pensarlo  otras dos semanas y la carretera nos alejaría hasta el punto más lejano de la República. Se dibujarian nuevas rutas en Palenque, Bacalar, Tulum, Holbox, Chichen Itza, Mérida,Tabasco, Campeche y Veracruz. 


Cada uno de estos lugares alimentaba más esa sensación de libertad y cada vez que partiamos a un nuevo destino las alas iban creciendo. Podía sentirlas en mi interior y ese deseo de nunca regresar se hscua más y más fuerte. 


El primer sitio que me mostró la grandeza de la libertad fue un lugar llamado Hierve el Agua.
Se trata de unas cascadas petrificadas enmarcadas por grandes cerros alrededor y un vacío que te recuerda lo frágil de la vida. 


Recuerdo que cada vez que me acercaba a la orilla y veía al horizonte, mis latidos aumentaban y mi cuerpo se paralizaba.


No era una sensación conocida para mi y por eso mismo me gustaba la confrontación con ese momento. Me concentre en el sonido del viento que chocaba contra mi cuerpo empujandolo e invitándome a volar. 


A veces uno cree que tiene el control de toda la situación y no se da cuenta que un segundo puede cambiar nuestras vidas y jamás regresar a lo que éramos. 


La libertad me da eso cada vez que pinto, cada vez que vivo, cada vez que viajo. 


Cuando conoces tus alas jamas las quieres dejar, es como un hábito que alimentas con cada decisión. Es eso que antes pensabas que no era indispensable en tu vida porque no lo conoces y que ahora que lo sabes no podrías dejarlo jamás. 


Es el único vicio necesario que te hace crecer y te hace soñar. Soñar nunca será algo malo pero hay que estar despierto para vivir nuestros sueños en la realidad que queremos.


Fue esa escena la primera que me hizo ver el principio de mi aventura, ese impulso que un dia imagine y ahira era una realidad, no por el lugar, ni siquiera por la forma en que estaba sucediendo, sino por la libertad que estaba sintiendo.


Las mejores fotografías para mi son las que guardo en mi memoria a través del lente de mis ojos. Los mejores retratos de mi mismo son cuando estando ahí o recordando esos momentos, logro imaginar tan fugazmente como era mi mirada ese día , como apareció mi sonrisa y como ese asombro frente a algo tan bello me  hicieron sentirme pleno. 


Estaba viviendo mi próxima pintura y aún no lo sabía. El sonido del viento siempre estuvo presente en cada lugar, en acantilado, en una montaña, en una selva, en una playa y en el mar. 


Sabes lo que se siente el azul dentro de ti? 


Así se siente, contestaba mi corazón y mi alma que volaba libre por aquellos turquesas infinitos llenos de música. 


La vida es así, azul, eterna, pura y mágica y ese día y todos los que le siguieron me mostraron que la música está wn todas partes. 


Somos los instrumentos que la provocan y solo así, estando despiertos siempre es que podemos escuchar nuestro propio sonido en la brisa o en algún atardecer lejos de la realidad. 


Regresando de ese largo viaje que me había recordado quien era una vez más, empezaria a pintar esa libertad y esa energía que estallaba dentro de mí.
Elegí pintar mi lienzo más grande porque no sabía en donde podía liberar tantas emociones. 


Esas tardes en mi estudio mientras pintaba me dieron la libertad de otra manera. Una libertad que me hacía tan feliz porque se que existe de muchas formas y esta era una de las mejores. 


Ese viaje nunca terminaría porque en esos azules que veo cada vez que estoy frente a el, es como si en un instante viajará y viviera todo al mismo tiempo. 


Lo mejor de todo esto es que ahora todo aquel que lo desee y esté abierto a la libertad, podrá vivirla a través de este cuadro y escuchar la ACUSTICA de sus alas.